El moho es un problema recurrente en hogares y edificios, especialmente en ambientes húmedos y poco ventilados. Muchas personas recurren a la lejía como primer recurso para eliminar estas manchas y olores, sin embargo, su uso no siempre es la mejor solución ni garantiza que el moho no vuelva a aparecer. Existen alternativas más eficaces y seguras que no solo eliminan las colonias de moho, sino que también previenen su reaparición, cuidando la salud y la integridad de las superficies. A continuación, exploramos los métodos más recomendados por expertos y la ciencia actual.
Por qué evitar la lejía en la limpieza del moho
La lejía ha sido tradicionalmente utilizada para limpiar moho en superficies no porosas, como azulejos y cerámicas. No obstante, en el caso de superficies porosas como madera, paredes de yeso o textiles, el efecto de la lejía es superficial y transitorio. Aunque puede eliminar la coloración y matar algunos hongos presentes en la capa externa, las esporas de moho pueden sobrevivir en el interior de la estructura, propagándose de nuevo tan pronto como las condiciones de humedad lo permitan. Además, la lejía libera vapores tóxicos que pueden ser perjudiciales para las vías respiratorias y no debe mezclarse nunca con vinagre o amoníaco, ya que genera gases peligrosos.
Utilizar la lejía sobre superficies delicadas puede dañarlas o decolorarlas. Y aunque su poder desinfectante es indiscutible sobre materiales no porosos, lo cierto es que su eficacia es limitada a largo plazo, pues no soluciona la causa subyacente: la humedad.
Alternativas eficaces y seguras para eliminar el moho
La mejor estrategia para erradicar el moho y evitar que vuelva a aparecer es combinar la eliminación física con la prevención de humedad. Estas son las opciones preferidas por especialistas:
- Vinagre blanco: Es uno de los remedios más eficaces y seguros para eliminar el moho, especialmente en textiles, superficies porosas y áreas húmedas del hogar. El vinagre posee propiedades fungicidas que matan la mayoría de las esporas a la vez que desinfecta. Para aplicar, limpia primero la superficie afectada para retirar el moho superficial, luego pulveriza o aplica vinagre puro (sin diluir) y deja actuar al menos una hora. Puedes frotar suavemente la zona y enjuagar con agua limpia. Repite la operación si es necesario. Su acidez natural descompone las esporas y neutraliza los olores persistentes.
- Bicarbonato de sodio: Gracias a su acción suave y abrasiva, el bicarbonato de sodio ayuda a limpiar y desodorizar las áreas afectadas por el moho. Puedes preparar una pasta mezclando bicarbonato con agua y aplicarla sobre la zona contaminada, dejar actuar media hora y frotar con un cepillo. El bicarbonato no solo elimina las manchas, sino que también absorbe la humedad, dificultando el retorno del hongo.
- Peróxido de hidrógeno (agua oxigenada)*: Su acción oxidante destruye microorganismos y moho en superficies duras. Usar al 3%, rociando directamente sobre la mancha y esperando unos 10 minutos antes de limpiar.
- Limpieza mecánica: La remoción física del moho visible con esponjas, cepillos secos y paños es esencial antes de aplicar cualquier producto. Utiliza protección: guantes, mascarilla y buena ventilación para evitar inhalar esporas.
Prevención: la clave para que el moho no regrese
Eliminar el hongo es solo parte del proceso. Si persisten las condiciones favorables para su crecimiento (humedad, condensación y falta de ventilación), el moho regresará. Para evitar su reaparición, debes intervenir desde la raíz:
- Controla la humedad ambiental: Usa deshumidificadores o ventiladores en espacios húmedos y ventila diariamente todas las habitaciones, especialmente cocinas y baños. Mantener el aire interior por debajo del 55% de humedad relativa es fundamental para frenar el crecimiento fúngico.
- Soluciona fuentes de humedad o filtraciones: Repara goteras, fugas en tuberías y sellos defectuosos en ventanas o techos. Si el problema viene de aislamiento defectuoso, considera renovarlo.
- Seca rápidamente cualquier superficie mojada: Las áreas húmedas deben secarse completamente en menos de 48 horas para prevenir la proliferación de moho. Saca a secar alfombras, textiles y objetos afectados cuando sea posible.
- Aísla las zonas críticas: Los mohos suelen instalarse en lugares que retienen humedad: tras muebles, sótanos, esquinas poco ventiladas y juntas de sanitarios. Mantén estos espacios limpios y revisados periódicamente.
Cuándo consultar a un especialista
En algunos casos, la infestación de moho puede ser extensa, afectar estructuras profundas o provocar problemas de salud (como alergias y enfermedades respiratorias), especialmente en personas sensibles. Cuando la superficie afectada supera el metro cuadrado, o el moho reaparece pese a las limpiezas, es conveniente acudir a un experto en control de plagas o en remediación de humedades para valorar una intervención profesional y asegurar una solución definitiva.
En conclusión, aunque la lejía tiene un efecto inmediato sobre manchas superficiales, su uso no garantiza erradicar ni evitar el retorno del moho en la mayoría de situaciones. Optar por alternativas como el vinagre y el bicarbonato, acompañadas de una adecuada prevención, es la fórmula más eficaz y segura. Recuerda que la verdadera solución pasa, siempre, por eliminar el origen de la humedad y mantener el hogar bien ventilado y seco.